Consumo Responsable.- Abrimos este espacio a todas aquellas empresas preocupadas y comprometidas con el cuidado del medio ambiente que centran sus esfuerzos en la aplicación de políticas, en el desarrollo de procesos de producción y en el lanzamiento de productos y servicios socialmente responsables.
Agustín Albarracín es uno de tantos que busca un cambio en la sociedad que influya positivamente en la ecología del planeta. Este profesor de arte y estudiante trunco de Arquitectura, nació en Buenos Aires, pero reside en Tucuman, Argentina, ciudad donde, según sus palabras “hay mucha basura dispersa al atardecer”.
Por: Karla Torres
Agustín siempre tuvo curiosidad por saber qué se podía hacer con tanta basura, y fue así que nació su primera creación: una mesita ratona hecha con madera que encontró.
Tiempo después, recogió un gran pedazo de stand ondulado (parte de un local comercial), con los cuales produjo los sillones juego marino y la lámpara pulpo. “Desde entonces no paré”.
De acuerdo con el artista y arquitecto, el proceso de diseño es lo más simple: “Veo la forma, imagino y empiezo a cortar. Mis primeros trabajos los realicé en la cocina de mi departamento (aunque parezca increíble), fueron tantos mis deseos de crear que no importaba el lugar”.
Para construir sus muebles y accesorios utiliza únicamente una sierra caladora, una amoladora y un taladro; cada obra la pinta con hidroesmalte, que está hecho a base de agua.
Actualmente cuenta con un taller. “Lo mío es completamente artesanal, me mueven las ganas de expresarme y aportar mi granito de arena para contrarrestar los problemas que nos aquejan globalmente, como la basura”.
Albarracín espera que haya una nueva concepción sobre ésta, que la gente comprenda que con dejar nuestros desechos en su lugar ya estamos colaborando.
“Estoy armando un proyecto para dar charlas sobre la basura en las escuelas y acerca de su reutilización, basadas en mi experiencia. También estoy pensando hacer un taller con personas de bajos recursos, como los cartoneros –quienes se encargan, además del camión municipal, de limpiar Tucuman– para enseñarles la técnica y que puedan aprender a mirar las cosas desde otro ángulo. Ése es el punto”.
Los recursos para la elaboración de sus productos son completamente costeados por él, ya que aún no ha vendido ninguna obra, prefiere esperar a realizar su exposición que quizá presente a final de año: “Quiero tenerlos juntos porque así se ve la evolución, de lo mas tímido a la explosión de color y formas”.









