Salud.- Cientos de estudios, realizados alrededor de mundo, avalan la estrecha relación que existe entre el medio ambiente y la salud. En gran medida, el primero condiciona el estado de la segunda, produciendo desde estados de ánimo hasta enfermedades de graves consideraciones.
Más de 20 millones de personas podrían estar expuestas a niveles mayores de 1.5 mg/l de flúor en el agua para beber.
“El consumo de agua contaminada con flúor puede provocar estrés oxidante, daños celulares y alteraciones funcionales en los riñones”
La enfermedad renal (nefropatía) se ha vuelto en años reciente una de las las causas principales de atención hospitalaria tanto en adultos como en niños, pues se estima que más del 10% de la población mexicana sufre de alguna alteración renal, desde trastornos leves sin síntomas visibles hasta insuficiencia renal, necesitando incluso de diálisis o trasplante de órgano.
Las causas de las nefropatías, explicó Olivier Christophe Barbier, investigador adscrito al Departamento de Toxicología del Cinvestav, son muy diversas pero algunos de los casos presentes en la población podrían explicarse por la exposición a contaminantes ambientales.
El flúor, dijo, es un elemento químico presente naturalmente en el medio ambiente, puede ingresar al organismo cuando se ingiere agua del subsuelo o se consumen alimentos contaminados por causas geogénicas, podría ser una de estas causas.
Hoy en día, precisó el investigador francés, la mayor parte de la población conoce que el flúor protege la dentadura de las caries, cuando está presente en la pasta de dientes, pero pocos saben que se ha demostrado que, pese a este efecto deseable, existe una relación entre el consumo de agua con niveles por encima de 1.5 mg/l de flúor y la incidencia de fluorosis dental, una hipomineralización del esmalte dental que se traduce por manchas amarillas o blancas en las piezas dentales.
En los últimos años, también se ha sugerido que el consumo de agua contaminada con este mineral puede provocar estrés oxidante, daños celulares y alteraciones funcionales en los riñones, indicó el científico del Cinvestav, en el marco del Día Mundial del Riñón.
El interés del laboratorio es identificar sustancias contaminantes a las que la población mexicana está comúnmente expuesta y observar qué impacto tiene sobre las células y los procesos fisiológicos renales.
Entre estas sustancias, el flúor aparece como un factor de riesgo potencial para la salud renal, porque el mineral se va acumulando en los huesos y después de un tiempo se libera hacia los órganos blandos donde provoca estrés celular y alteraciones funcionales.











