CONCEPTOS
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La gestión del agua en México

El 4 junio, 2012, en Consumos Responsable, por Redaccion

En el sur y sureste se sufren las mayores catástrofes por inundaciones.

Un viaje del pasado hacia el futuro.

Por: Norma Patricia Muñoz Sevilla y Pedro Joaquín Gutiérrez-Yurrita

Unas cuantas cifras

Para generar 3.8% del PIB en México, se consume 70% del agua nacional. Aproximadamente 13% de las personas laboralmente activas usan este recurso para cultivar entre 20 y 23 millones de hectáreas.[1] Del agua utilizada para riego, 33% es subterránea y el rendimiento agrícola por hectárea de superficie de riego cultivada sólo mejora entre 2.2 y 3.6 veces al de temporal.[2] México incrementó la dotación de agua para actividades agropecuarias en más de 23% de 2001 a 2009.[3] El 11% del agua en México va para servicios municipales (uso doméstico) y 19% para uso industrial. Para contextualizar esta gestión del agua en el ámbito internacional, pondremos como ejemplo una región del mundo con ingresos del PIB muy superiores a los de México, y con grandes regiones con alto estrés hídrico, como Europa Occidental: 8% agua para agricultura; 16% uso doméstico y 77% uso industrial.[4]

El crecimiento en el periodo 2007-2012 de la asignación de agua para usos municipales es de 30.3%, pero lo más importante es que 62% del volumen total es de agua subterránea.[5] Y lo más alarmante, el volumen de agua destinada a la industria fue sólo 4% del total nacional, pero con un incremento de agua subterránea en más de 40%. Durante este sexenio, el agua para la industria tuvo una reducción de 78% de la destinada en 2009. ¿Cómo se debe interpretar esta gestión nacional del agua?

Esta forma tan desigual y poco productiva de usar nuestro recurso hídrico, escaso en el norte y centro del país y abundante en el sur, es una de las causas principales por las que no pudo surgir una nueva Ley Aguas Nacionales (LAN) en 2004 y, sólo se logró una gran reforma de la anquilosada LAN de 1992. El reglamento de ésta todavía no se ha modificado; esto es, si la reforma fue grande, y si toda ley necesita reglamentos para proceder, ¿cómo aplicar la LAN con unos totalmente obsoletos?

Desde el decreto de la reforma sólo una vez se ha cambiado el reglamento, en 2011, para especificar que no se necesita permiso de concesión de uso de agua para generar energía eléctrica que no sobrepase los 30 Megavatios (Artículo 120 del reglamento y 80 de la LAN). Otro ejemplo: el artículo 29bis de la LAN, se introdujo en la reforma del 2004, y menciona que una restricción del uso del agua es cuando se afecten los caudales mínimos ecológicos… pero no sabemos todavía qué es un caudal mínimo ecológico; y aunque se tuviera el concepto, no hay reglamento que nos diga cómo estimarlo.[6]

Por otro lado, la desigual distribución natural del agua en México va emparejada a los distintos grados de marginación social y rezago económico de las comunidades en el país. Las regiones con mayor volumen de agua son las que en promedio registran los menores estándares de calidad de vida de la nación (sur y este de México).[7] El centro y norte del país, que congrega a cerca de 77% de la


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