CONCEPTOS
Problemática Urbana.- El desarrollo de las grandes ciudades garantiza a sus habitantes una mejor calidad de vida (acceso a educación, salud, trabajo). Sin embargo, también es sinónimo de contaminación, pobreza, tráfico, inseguridad, inadecuado manejo de residuos sólidos, poca disponibilidad del agua y marginación, entre otros.

En ocasiones los capitalinos dan dinero a personal de limpia a cambio de separar la basura.

En ocasiones los capitalinos dan dinero a personal de limpia a cambio de separar la basura.


Pueden aparecer 10, 20 o hasta 50 bolsas de basura botadas fuera de las cajas grandes. El lugar apesta siempre y no hay nadie que de respuesta

A seis meses de que el Gobierno del Distrito Federal colocó islas de reciclaje en distintos puntos de la ciudad, supuestamente para evitar tiraderos clandestinos, los depósitos, que costaron 36 millones de pesos, fracasaron.

México, DF. A decir del personal que vigila los módulos, la gente prefiere abandonar sus desechos afuera y detrás de los contenedores que dividirla y colocarla en donde corresponde.

Fue en enero pasado cuando el secretario de Obras y Servicios del DF (SOS), Fernando Aboitz Saro, anunció el inicio del Programa de Instalación de Módulos de Contenedores (Islas de Reciclaje) en 200 puntos de la Ciudad de México, con el propósito de paulatinamente erradicar tiraderos clandestinos generados en vialidades primarias y secundarias.

En aquella ocasión, el funcionario garantizó que se recolectaría y clasificaría los residuos para un correcto aprovechamiento y con ello disminuir sustancialmente el volumen de residuos que se envían a disposición final.

Sin embargo no fue así. En algunas de las islas, por ejemplo en Taxqueña, Chapultepec y avenida Aztecas, todos los días aparecen cerros de basura sin separar, ya que los vecinos no tienen una cultura cívica para cumplir con la norma.

La mayoría de las bolsas, a decir de los vigilantes, son “tiradas” durante la madrugada, ya que “los cochinos” aprovechan que no hay nadie que los obligue a separarla.

Frente a una montaña de pañales sucios, Raúl, un empleado de limpia de la zona de Chapultepec, manifiesta su molestia:“¡Son unos marranos!, porque de nada sirve tener estos depósitos si no se utilizan correctamente”. Luego agrega que todas las mañanas los contenedores aparecen atiborrados de desechos sin separar los orgánicos de los inorgánicos.

Del otro lado, en Taxqueña, ocurre lo mismo. Raúl, chofer de una combi de transporte público, asegura que en el paradero el problema es recurrente. Cuenta que muchos automovilistas aprovechan la noche para botar las bolsas sobre la banqueta sin que ninguna autoridad, ya sea local, delegacional o policiaca, se los impida.


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