Problemática Urbana.- El desarrollo de las grandes ciudades garantiza a sus habitantes una mejor calidad de vida (acceso a educación, salud, trabajo). Sin embargo, también es sinónimo de contaminación, pobreza, tráfico, inseguridad, inadecuado manejo de residuos sólidos, poca disponibilidad del agua y marginación, entre otros.
El objetivo es que la gente entienda que, como el excremento de perro, las colillas son desechos y no deben ser arrojadas en el suelo.
“Los capitalinos franceses generan casi 315 toneladas de desechos de cigarro cada año”
Desde que Francia prohibió el consumo de tabaco en los lugares públicos, hace más de cuatro años, los parisinos tienen pocos reparos en arrojar sus colillas de cigarros en las calles y alcantarillas. Un recorrido por los barrios parisinos en mañanas de fin de semana se asemeja un poco a una expedición en un cenicero.
Paris, FRANCIA. Ahora, la ciudad trata de remediar el problema de forma innovadora, al colocar discos texturizados de resina (de seis centímetros de diámetro) en los botes de basura, donde los fumadores pueden apagar sus cigarros.
Pero, a falta de mucha publicidad, puede ser un experimento destinado al fracaso en una ciudad con una intensa vida nocturna donde más del 30% de la población aún fuma, entre ella casi una tercera parte de los jóvenes de 17 años.
Damien Steffan, vocero del Ayuntamiento parisino, indicó que los capitalinos franceses generan casi 315 toneladas de desechos de cigarro cada año, gran parte de ellos arrojados a las banquetas o los pastos.
Stéphanie Asplanato, de 24 años, podría ser un caso típico. Hace poco, fumaba afuera de una tienda departamental del centro de París.
“Sí tiro mis colillas al suelo”, confesó. “No me siento orgullosa de ello, pero ¿qué quieren que haga con ellas?”
Para responder a personas como Asplanato, la ciudad tiene la intención de instalar 10 000 de los discos, a los que llama éteignoirs, o apagadores, en un tercio de los 30 000 botes de basura públicos de la ciudad para el final del año.
“El objetivo es que la gente entienda que, como el excremento de perro, las colillas son desechos y no deben ser arrojadas en el suelo”, explicó François Dagnaud, adjunto del Alcalde a cargo de la limpieza y el manejo de los desechos.










